TallerOS: de un favor para mi viejo a un producto

Casi todos los proyectos que terminan importando arrancan resolviendo un problema chico y muy concreto. TallerOS arrancó así: mi viejo.
El problema
Mi papá tiene un negocio de electrónica. Vende artículos y además tiene un taller donde repara. No era ajeno a tener un sistema: hace años un excolega le desarrolló un programa a medida, escrito en Basic. Funcionaba bien allá por los 90/2000… hasta que se perdió la base de datos y el software se quedó sin soporte. Sin nadie que lo mantuviera, ahí quedó.
Así que volvió a lo manual: una simple hoja de Excel, la memoria y papelitos sueltos, el clásico "che, ¿esto de quién era?". Los datos de los clientes estaban en su cabeza, las reparaciones se trackeaban de memoria y el stock de repuestos era una incógnita hasta que faltaba justo el que necesitaba.
Nada de eso es raro. Funciona… hasta que deja de funcionar. Y cuando entran muchos equipos a la vez, deja de funcionar.
Lo que él necesitaba era simple de enunciar y aburrido de hacer a mano:
-
Centralizar los datos de sus clientes.
-
Llevar el seguimiento de cada reparación: qué entró, de quién, en qué estado está.
-
Tener un control real del stock de repuestos.
-
Que el día a día sea más rápido, no más burocrático.
La primera versión
La primera versión de TallerOS no era un "producto". Era una herramienta para una persona: él. No había planes, no había registro, no había nada de eso. Había una pantalla con sus clientes, otra con las reparaciones y otra con los repuestos. Punto.
Y funcionó. En serio. Dejó el Excel. Empezó a buscar un cliente por nombre en vez de revolver papeles, a saber en qué estado estaba cada equipo sin tener que acordarse, a cargar un presupuesto y mandarlo sin reescribir todo a mano.
Esa fue la primera señal de que valía la pena seguir: no las métricas ni los usuarios, sino mi viejo usándolo todos los días sin que yo le insistiera.
De herramienta a producto
Con el tiempo le fui sumando cosas: fixes, features, mejoras que salían de verlo trabajar. Presupuestos y facturas en PDF, un link de seguimiento que el cliente puede abrir desde WhatsApp para ver el avance de su reparación, estadísticas para entender cómo venía el mes.
En algún momento empezó a pasar algo que no había planeado: otra gente me empezó a contactar para usarlo. Otros talleros con el mismo dolor. Y ahí el proyecto cambió de naturaleza. Ya no alcanzaba con que funcionara para un taller de electrónica; tenía que servir para talleres de rubros distintos —celulares, mecánica, electrodomésticos— cada uno con su vocabulario y su forma de trabajar.
Eso implicó repensar bastante: pasar de "una herramienta para mi viejo" a "una herramienta para cualquier taller", con los datos de cada negocio completamente aislados, sin que uno vea lo del otro. Y, ya que estábamos, que no dependiera de un solo país: hoy contempla distintas monedas e identificadores fiscales, así sirve tanto acá como afuera.
Hoy
Hoy TallerOS es algo a lo que cualquiera puede entrar solo: te registrás con Google o creás una cuenta con email y contraseña, completás unos datos de tu taller y empezás a usarlo. Sin que yo tenga que crear nada a mano.
Sigue habiendo un norte que no negocio: la simpleza. La gente que lo usa no quiere aprender a usar un software, quiere que el software le saque trabajo de encima. Cada vez que dudo entre agregar un detalle o no, la respuesta por default es no agregarlo.
El stack, sin vueltas
Para los que les interesa la parte técnica: TallerOS está hecho con Next.js (App Router) y TypeScript, con MongoDB de base. La autenticación es con NextAuth (Google + credenciales). Es multi-tenant: cada taller tiene sus datos completamente aislados. Y arriba de eso hay planes, generación de PDFs, soporte para distintos países, un bot de Telegram para operar sin entrar a la web y un montón de cosas chiquitas que suman.
Nada exótico. La gracia no está en el stack sino en lo que resuelve.
Lo que aprendí
-
Empezá resolviendo un problema real de una persona real. Es muchísimo más fácil saber si vas bien cuando tenés a alguien usándolo en serio enfrente.
-
La simpleza es una feature, no una limitación. La mayoría de las veces, lo que el usuario necesita es menos, no más.
-
Los productos buenos crecen solos cuando resuelven bien. No salí a buscar usuarios; aparecieron porque tenían el mismo problema que mi viejo.
TallerOS sigue creciendo, y me gusta que haya arrancado donde arrancó. De un favor para mi papá a algo que hoy usa gente que ni conozco. No está mal.
